La extinción de condominio es una solución legal que permite disolver la copropiedad sobre un bien compartido, como suele ocurrir en casos de herencias o divorcios. Esta figura jurídica resulta clave cuando uno o varios propietarios desean salir de la comunidad y no hay acuerdo entre las partes para vender el inmueble. En Fincas La Clau te explicamos cómo evitar conflictos legales si te encuentras en esta situación.
Existen dos vías principales para llevar a cabo la extinción de condominio: de forma amistosa o mediante un proceso judicial. La opción más rápida y económica es llegar a un acuerdo entre los copropietarios, lo que permite formalizar el trámite ante notario. Es necesario presentar documentación básica, como los DNI de los propietarios, la escritura del inmueble y la tasación del bien. Esta alternativa evita los costes y complicaciones de acudir a los tribunales.
Cuando no hay consenso, se puede recurrir a la «división de cosa común», regulada en el artículo 400 del Código Civil. Esta norma establece que ningún copropietario está obligado a mantenerse en la comunidad y puede solicitar en cualquier momento la división del bien. Si el inmueble es indivisible, como suele ser el caso de una vivienda, se procede a una subasta pública. El dinero obtenido se distribuye entre los copropietarios según su porcentaje de participación.
En el ámbito fiscal, la extinción de condominio resulta más ventajosa que la compraventa. No está sujeta al Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales ni a la plusvalía municipal, ya que no se considera una venta, sino una compensación económica. Sin embargo, si la operación genera una ganancia patrimonial por la revalorización del inmueble, esta deberá tributar en el IRPF.
Si el bien está hipotecado, es posible realizar una novación hipotecaria para que la parte que se queda con el inmueble asuma el préstamo. En caso contrario, la venta del bien puede servir para cancelar la hipoteca. La extinción de condominio es una herramienta útil para resolver situaciones de copropiedad, siendo preferible optar por la vía amistosa para reducir costes y agilizar el proceso.



