Contrato de alquiler: todo lo que debes saber

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Cuando se busca una vivienda para alquilar muchas veces no se sabe cómo se debe proceder o cuáles son las condiciones. Si es tu caso seguro que te interesa saber todo lo posible sobre el contrato de alquiler; te lo contamos.

¿En qué consiste el contrato de arrendamiento?

Un contrato de arriendo es un documento en el que se detalla, por escrito, un acuerdo al que llegan dos partes, arrendador y arrendatario. En este se estipulan varios puntos relacionados con el alquiler de una vivienda. Esta será de la propiedad de una de las partes y servirá como hogar, lugar de trabajo u otro para la otra parte, que paga una cuota mensual por ello.

¿Qué debe incluir el modelo de contrato de alquiler?

El modelo de contrato de arrendamiento ha sufrido variaciones muy recientemente. En esencia, los puntos imprescindibles  que tenemos que redactar en los documentos de arriendo son:

  • La identidad de ambos contratantes. Se tendrán que tener en cuenta los datos personales de las dos partes por igual; arrendador y arrendatario. Además, en el caso de ser una agencia inmobiliaria la que haga de intermediaria deberá indicarse igualmente.
  • La identificación de la propiedad. Por supuesto, habrá que indicar la dirección de la propiedad así como cualquier otro dato identificativo que se tenga o del que se deba tener constancia.
  • La duración del acuerdo. Lo habitual es acordar un primer año prorrogable. Este punto lo desarrollamos más adelante.
  • La renta acordada para el inicio del acuerdo. Se debe negociar un precio entre las partes y plasmarla por escrito. Con las revisiones de contrato se puede, si ambas partes están de acuerdo, renegociar la cifra. Además, si el inquilino no ha cumplido alguna cláusula o ha ocasionado un destrozo es posible determinar el aumento de la cuota.
  • Cualquier indicación especial que se quiera dar. Estas deberán incluirse en cláusulas De no ser así, después no habrá opción a reclamación de ningún tipo. El incumplimiento de estas supondrá, si se desea, la cancelación de acuerdo, pues ambas partes se comprometen a cumplirlas.

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¿Cuál es la duración del contrato de alquiler?

Este es uno de los puntos que más se cuestionan, sobre todo por parte de los inquilinos, que no saben si tienen derecho a permanecer en la vivienda el tiempo que desean.

Como decíamos, la duración del contrato de alquiler habitual es de un año. Hasta 2013 se podían hacer cuatro prórrogas de otro año más cada una. Sin embargo, desde que se aprobase la 4/2013 y se llevase a cabo la reforma de la ley hipotecaría estas se redujeron, siendo en la actualidad, y a efectos legales, dos las prórrogas a las que se puede acoger un inquilino, pudiendo permanecer en la vivienda, como poco, tres años.

Por supuesto, existe otro tipo de acuerdos de tiempo inferior; el ejemplo más claro es el del alquiler vacacional. Por ejemplo, el alquiler de vivienda en Sitges durante las vacaciones es el más común, con diferencia y, obviamente, no podemos establecer una duración de un año en los contratos de nuestros clientes porque sabemos que no será así.

Si quieres saber un poco más, no te pierdas este vídeo.  Gerardo Ruiz nos explica la duración del contrato de alquiler:

¿Puede el inquilino rescindir el contrato de alquiler de vivienda?

Por supuesto, el arrendatario tiene derecho a rescindir el contrato en ciertas circunstancias.

Primeramente hemos de decir que esto puede ocurrir en cualquier momento, aunque, si no hay motivo, este puede ser penalizado perdiendo, por ejemplo, la fianza dada, aunque lo habitual es abonar las cuotas restantes hasta que se cumpliesen seis meses.

A partir del sexto mes, podemos cancelar el contrato si avisamos con 30 días de antelación; de esta manera no habrá que pagar indemnización alguna. Si ya ha pasado el año mínimo y se continúa con la prórroga, habrá que esperar a la revisión anual, a no ser que se estipule lo contrario en alguna de las cláusulas.

Otros supuestos en los que el inquilino puede cancelar este acuerdo es si el propietario no cumple con sus obligaciones como reparar los desperfectos que correspondan.

Por su parte, el propietario puede hacer lo propio en la misma circunstancia.

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